Two family members talking about money.

Siete tips para mantener la calma al hablar de finanzas con la familia

Hablar de dinero con cualquier persona puede ser incómodo, mucho más si es con la familia. “Es algo muy personal”, dice Heather Winston, CFP®, directora adjunta de asesoría y planificación financiera de Principal®. “No todos se sienten cómodos a la hora de compartir los detalles de su vida financiera, por una variedad de razones”.

Tampoco ayuda que, junto con la religión y la política, las finanzas se consideran un tema de conversación que se debe evitar. Por esto, es difícil saber cuáles son las reglas para hablar de ello. No existe un idioma en común cuando se trata del dinero y la familia, pero, a veces, es inevitable tener que tocar el tema. Si tus padres ya están entrando en edad mayor, es posible que tengas que hablar con ellos sobre su situación financiera. O, si tienes un hermano o hermana con necesidades especiales, probablemente tendrás muchas conversaciones sobre los planes financieros y de atención personal a largo plazo. Si uno de tus hijos va a ir a la universidad, será necesario  un diálogo franco respecto a lo que sí se puede o no se puede costear.  

En resumen: Cuando hay que hablar de dinero, hay maneras de hacerlo respetuosa, e incluso pacíficamente.

1. Haz que sea una reunión formal.

Fija la hora y el lugar: no se debe someter a nadie a una charla sobre dinero por sorpresa. Esto les da a los familiares tiempo para pensar y tomar el asunto con seriedad. Además, “tomar un enfoque más formal y estructurado puede evitar que las emociones impulsen la conversación y se mantenga más centrada en los hechos,” dice Winston. Evita que sea durante las reuniones de celebración en familia, como durante la cena de Acción de Gracias u otro evento festivo. Las fechas de celebración ya acarrean su propio estrés. Fija un momento aparte para dedicar la atención merecida al tema, ya sea antes o después de las festividades.

Está bien si no todos viven en la misma ciudad: puedes utilizar Facetime o Skype.  

Una vez que fijes la reunión, elabora una agenda. Winston dice que, sin agenda, es fácil perderse entre toda la información y otros temas. Elige un tema general, como, por ejemplo, el seguro. Luego, detalla los puntos de diálogo: ¿Quién es el propietario de cada póliza? ¿Dónde están las pólizas? ¿Qué cubren? ¿Existe alguna brecha de cobertura? ¿Cómo se cubrirán dichas brechas?  

Elige a una persona que escriba lo que se conversó. Quizá puedas empezar a anotar en un cuaderno o crear una carpeta digital compartida para los temas de la familia, para que así puedas mantener el registro de lo que se ha conversado y lo que queda por conversar. 

2. Comienza con un grupo pequeño. Siempre puedes invitar a más personas.

Como en cualquier reunión, siempre se corre el riesgo de perder el enfoque si hay demasiadas personas. Comienza por invitar a tus hermanos al hablar de dinero con tus padres, pero dejen a sus respectivos cónyuges en casa. Si tu mamá tiene dos hermanas de confianza, inclúyelas en la conversación, en lugar de invitar a todos sus hermanos y hermanas.

Sin embargo, dice Winston, si optas por realizar la reunión con un grupo pequeño, comunícate con los otros interesados y pregúntales si tienen opiniones o preguntas que desean que se consideren durante la reunión.

3. No caigas en los antiguos papeles dentro de la familia.

A veces esto sucede cuando nos reunimos en familia: Tu hermana era la “inteligente” y tu tío era el “irresponsable” con las finanzas. Este es el momento de evaluar con nuevos ojos quiénes son, como adultos, y respetar las perspectivas que cada persona aporta al diálogo. Esto también significa que se debe brindar suficiente información respecto al tema para que todos tengan el mismo punto de partida. 

4. ¡Tranquilo!

Mantén la calma, en la medida de lo posible. Al hablar de dinero las emociones pueden estar a flor de piel. Supón que todos tienen buenas intenciones y que lo mejor será que todos hablen del tema juntos. Si una persona empieza a alienarse o ponerse a la defensiva, Winston sugiere que se cambie el rumbo de la conversación con preguntas generales. Por ejemplo: ¿Cómo supiste acerca de la atención médica a largo plazo? ¿Cómo fue cuando tus padres tuvieron que cubrir su propia atención médica a largo plazo? 

Si la conversación se vuelve demasiado negativa o “enérgica”, dejen ciertos temas para otro momento y aborden los temas que sí pueden tratar ese día.

5. Escucha. Escucha bien.

Incluso si estás a cargo de facilitar la conversación, no seas tú el único que habla. Saca unas hojas de papel para apuntar si esto te ayuda a escuchar mejor. Recuerda, este es el momento de hablar pero no de criticar. Si papá dejó que su póliza para la atención médica a largo plazo se venciera hace unos años, no lo juzgues. Escucha y ayúdalo a determinar qué pasos siguen para cubrir sus gastos.

6. No tengas miedo de pedir ayuda.

“A veces es más fácil conversar con alguien cuyas emociones no quedarán afectadas por los resultados”, dice Winston.  

Independientemente de si es un asesor financiero, un líder religioso o un terapeuta capacitado, una persona “externa” e imparcial puede ayudar a que avance la conversación y saber cuándo es hora de tomar un receso.

7. Retoma la conversación.

Uf. ¡Lo lograste! Conversaron y (en gran parte) mantuviste la paz. Comparte los apuntes de lo que conversaron y los pasos que siguen.

Luego, empieza a planificar otras conversaciones en el futuro. Estas charlas familiares sobre las finanzas probablemente no serán cuestión de una sola vez y la situación podría cambiar con el tiempo. Habla sobre cómo esto afectará los planes financieros y las decisiones que se han tomado. 

Conversar con la familia sobre el dinero puede ser algo productivo y causar gran alivio. Si puedes superar la incomodidad al principio, una charla abierta y honesta podría ayudar a fortalecer los nexos familiares y dar paz mental a todos.

Siguientes pasos:

El tema de esta comunicación es solo para propósitos educativos y se provee con el entendimiento de que Principal® no está prestando consejo legal, de contabilidad, de inversiones ni de impuestos. Habla con un asesor legal u otro tipo de asesor sobre todos los aspectos pertinentes a las obligaciones y requisitos legales, fiscales, de inversiones o contabilidad. 

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