Por lo general, todas las metas financieras comienzan con un presupuesto (y hábitos presupuestarios). Usa estos pasos como ayuda para determinar tu propio plan de ingreso y gastos.
¿Tienes un presupuesto? Te damos la bienvenida al club: un 86% de las personas tienen planificados sus gastos e ingresos.
Crear un presupuesto es uno de esos elementos básicos de las finanzas; si logras dominar este aspecto, hay más probabilidad de que tus necesidades y metas financieras se acerquen a la realidad. Sin embargo, recordemos que esto es más que simplemente llevar un registro mensual de gastos e ingresos. También es la disciplina de someterse (y adaptarse) a lo que vas a gastar y a ahorrar. ¿Cómo aumentas tu confianza en hacer ambas cosas? Bien sea que jamás hayas hecho un presupuesto o desees refinar años de cálculos disciplinados, estos pasos pueden servirte.
El primer paso de cualquier presupuesto es determinar tus gastos, desde los fijos hasta los flexibles, desde lo esencial hasta las nimiedades. Una hoja de cálculo para presupuesto (PDF) puede ser de ayuda o puedes elegir crearlo como mejor te parezca: con una aplicación, con una hoja de cálculo en la computadora o incluso con lápiz y papel.
Los gastos generalmente caen en una de dos categorías amplias:
- Fijos: cuentas que debes pagar, incluida la hipoteca o renta/alquiler, préstamos y servicios públicos. La cantidad, por lo general, también es una cifra fija.
- A discreción: son gastos que controlas más, como la ropa, comer fuera o tus pasatiempos. Debido a que es indispensable pagar los gastos fijos, tienes mayor flexibilidad con los gastos a discreción.
Una cosa por considerar: dependiendo de tus ingresos y gastos, puedes incluir cuotas para metas financieras que se clasifiquen como gastos fijos o a discreción. Por ejemplo, quizá sepas que necesitas comprar otro carro el próximo año y quieres ahorrar para dar una cuota inicial. Puedes clasificar esto como un gasto fijo, lo cual te ayuda a incorporarlo en tu presupuesto sin excusas.
Una vez que tengas la suma total mensual de tus gastos fijos y a discreción, sustráela de tu ingreso mensual. ¿Cuentas con lo suficiente para cubrir todo? Si la respuesta es no ¿qué puedes cambiar? Si te sobran fondos ¿cómo los vas a distribuir?
Si más de ocho de cada 10 estadounidenses gastan demasiado ¿cómo costean esto? Casi la mitad recurren a una tarjeta de crédito
Considera lo siguiente: Los presupuestos no están escritos en piedra. Las circunstancias cambian, a veces de manera positiva y a veces no. Quizá consigas un trabajo con mejor sueldo o tal vez pierdas el empleo inesperadamente. Tal vez surja un gasto inesperado por reparar el automóvil o quizá recibas un reembolso tributario imprevisto. Quizá te hayas dado cuenta de que lo que presupuestaste para un gasto en particular simplemente no es suficiente (o es demasiado) para las metas financieras realistas que elegiste. Si constantemente estás excediéndote en una categoría, debes decidir si 1) puedes costear el gasto adicional o 2) cómo hacer un cambio permanente.
Elaborar un presupuesto es algo sumamente personal y tu disciplina con este, también. Pudieras revisar tus gastos semanalmente, o tal vez una frecuencia mensual sea la ideal para ti. Una aplicación también pudiera darte las perspectivas que deseas y necesitas, aunque una hoja de cálculo podría servirte de igual forma.
La tecnología puede ayudarte. Cuando se trata de pagar facturas a tiempo o pagarlas sin excusas, hay herramientas a tu disposición. El pago automático es excelente para programarlo y olvidarlo y si estás presupuestando cierta cantidad para tus ahorros cada mes, puedes apoyarte con los depósitos y transferencias automáticas.
¿Sabías que tu cuenta de Principal ofrece una herramienta gratuita de presupuesto? Solo inicia sesión en tu tablero y desplázate hacia abajo hasta encontrar “Tu presupuesto”. Haz clic en “Administra tu presupuesto” para agregar cuentas, categorías, gastos e ingreso.